
Verónica limpia el rostro de Jesús
Sexta cruz: Recibir sin retribuir
Me quitaron todo y todos me abandonaron.
En el camino a la muerte me quedé sólo y sin nada. Entonces llega Verónica y me ofrece un sudario.
¿Sabes cómo me sentí?
Estaba emocionado y agradecido pero no tuve con qué retribuir. Tenía solamente mi dolor y mi sufrimiento.
Esto le di: mi rostro sangrante impreso en el sudario.
Permitir que las personas te hagan un favor, sin que por esto puedas devolvérselo, esto es la cruz.
Ten valor y haz lo que yo hice. Permite a las personas ser serviciales a pesar de que no tengas con que corresponderles. Permite quedarles debiendo. No puedes pagar de otra manera que dándote a ti mismo como pago. Aprende a aceptar los regalos sin retribución, sin comerciar.
Esto es la puerta hacia mí.
Acepta la sensación desagradable de no tener con qué retribuir. Con esto te acercas a mí.
Mi Padre da sin pretender pago. Él es como un manantial que, sin paga da agua clara y pura sin que se agote. Cuando eres así eres hijo de mi Padre.
¿Qué es tu sexta cruz?
Esto: que a Dios no puedes retribuirle su amor de otra manera que siendo como hijo que goza de la bondad de su Padre y Madre.
(*) (P. Tomislav Ivancic)
2 comentarios:
Esta es una belleza de reflexión. Gracias por compartir este gran via-crucis. Un abrazo
este Via-Crucis tiene ese no se qué, que se convierte en medicina para el alma... Un abrazo y Gracias...
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